Cosas que tengo en cuenta para recomendar a un contratista para una obra

Consejos para elegir materiales de construcción y acabados para casas
21 junio, 2017
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Cosas que tengo en cuenta para recomendar a un contratista para una obra

Hay ocasiones en las que en alguna obra te cruzas con una contrata que te da buena impresión, tras trabajar con ella no te importaría volver a cruzarte con ella en alguna obra.  Te da tranquilidad, confianza e incluso te ahorra tener que ir todo el día detrás de sus responsables para que se cumplan las decisiones que se toman en obra o para hacer las cosas según se exigen.

Llega un momento que tienes la certeza de que lo que se tiene que hacer está hecho ya que esa contrata lo tiene interiorizado en su forma de trabajar, no hay porqué pedir ciertas cosas que deberían hacerse sin necesidad de exigirlas.

Son pequeños detalles, no más caros ni costosos en la mayoría de ocasiones, pero son detalles que me gusta encontrar, por lo que cuando algún cliente me pide que recomiende a una contrata, sin duda este tipo de contratas son las primeras que menciono, sin importar si son más o menos económicas.  Me dan la tranquilidad de que vamos a remar en la misma dirección, hacia una obra bien hecha.

Se han ganado ese ansiado boca a boca, esa recomendación que les puede llevar a contratar otra obra gracias a esos pequeños detalles, no solo de obra, sino detalles en cuanto a la manera de hacer las cosas, a la actitud.

Tanto se la ganan que incluso deja de ser necesario que sean las más económicas, ya no es tan necesario para mi que luchen por precio.  Hay proyectos que requieren esto, buenas contrataqs cuesten lo que cuesten…

¿Eres de esas?

Cuando una contrata es recomendada por un técnico, el precio deja de ser el factor más importante a la hora de decidir la contratación.

Seguramente si eres una contrata te gustaría saber cuales son esos detalles que pueden hacer que yo, o seguramente cualquier otro técnico, valoremos positivamente para llegar a recomendar tu trabajo si se presenta la ocasión.

Si sigues leyendo te cuento algunos de esos detalles que puedes aplicar ya mismo para dar esa buena impresión.

Antes de iniciar la obra

El presupuesto de los trabajos

Puedes pensar que todo empieza al iniciar la obra, pero la verdad es que el contacto previo con una contrata ya puede decir mucho de su forma de trabajar.

Por ejemplo, una cuestión que dice mucho sobre la contrata es la manera de presentar un presupuesto.

Presupuesto de obra mal presentado

Te puedes imaginar que ésta no es la mejor manera de presentar un presupuesto (te aseguro que es un caso propio, real), da la impresión de estar hecho a ojo y que bien podría ser este importe o cualquier otro, en función de si se ha redactado antes o después de almorzar (con el consiguiente carajillo, por supuesto).

Para que un presupuesto me dé buena impresión de inicio debería tener al menos un detalle de partidas, con mediciones de cada una de ellas y precios unitarios por unidad de medida.  Eso como mínimo.

Por supuesto se tiene que corresponder con las partidas de proyecto si es que existe, valorando aparte posibles extras que pudieran haber sido detectados o bien que se planteen como mejora de la oferta.

Las condiciones de pago deben ser claras y lógicas.  Si me viene un contratista con la intención de cobrar el 30 o el 40% por adelantado (no sería la primera vez) ya se puede olvidar de que lo recomiende, sino más bien lo que haré será recomendar al cliente que no lo contrate, son problemas asegurados.

Si quieres sumar un poco más puedes tener en cuenta la presentación, con su carpeta, su portada, el resumen de presupuesto, portfolio de obras ejecutadas… al fin y al cabo, la primera impresión también cuenta, aunque lo principal es que cumpla con la anterior exigencia mínima.

Prevención de riesgos

Si una empresa, antes de iniciar la obra y sin que se lo tenga que pedir varias veces, me entrega la documentación de sus trabajadores, su plan de seguridad, datos de la empresa y del servicio de prevención… cosas tan sencillas como esas que, por otro lado no son para quedar bien, sino que son cosas obligatorias por ley, pues sencillamente me hace saltar una lagrimilla (en sentido figurado, jejeje…) y te aseguro que me deja muy buena impresión antes de empezar.

Que una de las cosas que me llamen la atención para recomendar una empresa es que cumpla con lo que dice la ley sin que se lo pida, manda huevos, pero es la realidad.

Si todo esto lo entrega de una manera organizada, que no tenga que pasarme un día entero descifrando qué es lo que me manda, entonces ya es de medalla.  Entregar esta documentación en PDFs (me los han llegado a mandar en .tiff), ordenada por trabajadores (por ejemplo) o por tipo de documentación ayuda enormemente a no perder tiempo y no solo eso, que al fin y al cabo es la parte egoísta, sino que evidencia una organización interna que ya dice mucho de la empresa.

Planificación inicial de obra

No pido que me vengan de inicio con una planificación con Project, ni con una planificación tipo Last Planner o Lean Construction, no,no… Con una simple planificación inicial en una tabla de Excel ya sería más que suficiente para que me causara buena impresión.

Last Planner System. Pull Session

Conocimiento del proyecto y de la normativa

No es extraño, por desgracia, que algunas contratas no tengan en cuenta las especificaciones del proyecto para ejecutar determinadas partidas, sino que simplemente ven la obra que se tiene que realizar, las distribuciones y luego se disponen a ejecutar los trabajos según lo han hecho siempre, sin contar con las exigencias de proyecto.  Por eso para mi es muy importante que se note que conocen el proyecto.

¿Cómo saberlo?

Pues porque en caso de haber estudiado el proyecto y las exigencias del mismo, siempre van a plantear dudas que les hayan surgido de ese estudio, consultas sobre si se puede ejecutar alguna partida de otra manera o te plantean soluciones alternativas a indefiniciones de proyecto.

Vamos, que se nota si conocen el proyecto y por supuesto es un punto a favor para que me den buena impresión y pueda llegar a recomendarlos.  Más todavía si, además de conocer el proyecto, se nota que conocen la normativa que les afecta, ya que, aunque parezca sorprendente, parece que la normativa no va con los contratistas, en muchos casos no conocen ni su existencia, así que es otro punto a favor conocer al menos la normativa básica como el Código Técnico… ¡Qué menos!

Una buena contrata no es aquella que hace muy bien lo que siempre hace, sino que es aquella que hace muy bien lo que le piden que haga, aunque no sea de la manera que siempre lo hace.

Durante la obra

Los detalles antes de empezar la obra pueden hacer sospechar de las cualidades de una contrata, pero es en la obra cuando de verdad demuestra su valía y ser merecedora de la recomendación para otras obras.

Evidentemente un factor importantísimo es que construya bien pero eso, como el valor en la mili, se le supone.  No a todas las empresas que trabajan bien las recomendaría.  Tienen mucho ganado, pero hay otros factores que me quiero encontrar durante la ejecución de una obra.

Lo primero que me hace pensar en las bondades de una contrata es llegar  a la obra y ver la señalización correcta, una obra limpia y despejada y trabajadores con sus EPIs.  Es una primera impresión que ya me predispone a pensar que la empresa sabe lo que está haciendo.

Una obra limpia y bien organizada ofrece una muy buena impresión para cualquier técnico y ya sabes que la primera impresión es la que cuenta.

Por supuesto tener un interlocutor cualificado también suma puntos.  Ya no digo que tenga que ser técnico, que sumaría más puntos si cabe, pero al menos que siempre sea la misma persona, que tome notas de lo que se comenta en las visitas, que pregunte, que escuche, que proponga… Un buen profesional al frente de una obra es el 80% de la obra.

Arrancar la obra con preguntas, al contrario de lo que pueda parecer, es de lo que mejor impresión puede dar, pues muestra que se ha estudiado el proyecto que va a ejecutar.

En toda obra surgen siempre partidas no previstas en proyecto o modificaciones, ya sean por necesidades de la obra como por peticiones de la propiedad.  Si cuando surge una de estas modificaciones me entregan un precio contradictorio o un precio modificado me sorprendería muy positivamente.  Y si me lo entregan sin haberlo pedido me pongo a llorar, jajaja…

Por supuesto, estas partidas contradictorias y modificaciones deben ser perfectamente gestionadas a la hora de las certificaciones, que por cierto, el tema de las certificaciones también es importante.  Cualquier contrata que me venga con pedir adelantos lo tiene claro conmigo.  Se paga lo que se ejecuta y se acepta como correctamente ejecutado.

Como te digo, llevar bien gestionadas las partidas que van surgiendo y las modificaciones es un punto a favor, ya que permiten saber en todo momento en qué punto de la obra nos encontramos, económicamente hablando.

Esto es especialmente importante en las obras de vivienda privada, en las que los propietarios acostumbran a ir pidiendo cosas durante la obra… que si este suelo, que si estos grifos, que si esa campana tan chula que he visto…

Conocer el estado económico de la obra ayuda a que los propietarios puedan escoger con la confianza de saber que no se van a pasar del presupuesto que tienen disponible.

Luego hay detalles de ejecución que me encantaría encontrarlos sin tener que pedirlos, normalmente exigirlos y, más a menudo de lo deseable, discutir para conseguir que se ejecuten.  Cosas como poner separadores en los mallazos de forjados, utilizar separadores de hormigón en lugar de trozos de ladrillo o bloque, collarines en pilares, mojar los ladrillos antes de colocarlos, vierteaguas metidos en las jambas, aislamiento bien sujetos, refuerzos y encuentros correctos en impermeabilizaciones…

Esos pequeños detalles que de verdad le dan calidad a una obra, calidad que no se ve, pero que los que estamos ejecutando la construcción la conocemos.

Conclusión

Algunos pensaréis que qué menos (seguramente los técnicos), otros pensaréis que es utópico lo que comento (seguramente los contratistas), pero lo que he pretendido hacer es dar mi opinión sobre lo que me gustaría que fuera lo habitual en las obras.  Esa manera de trabajar profesional que por desgracia es todavía una excepción en muchos casos.  Una manera de trabajar que, aunque es la que la norma dicta, sería destacable como para ser recomendada por no ser habitual.

En definitiva, en mi opinión, si eres una contrata y quieres que un técnico te recomiende para hacer más obras en las que él participe, no tienes más que hacer lo que se supone que hay que hacer (hay normas y leyes que así lo indican) sin necesidad de que el técnico te lo tenga que decir, sino que lo tienes interiorizado en tu forma de trabajar.

Que bien nos iría si lo habitual fuera que se cumpliera al menos la mitad de lo que comento.